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tu vida en las manos del Señor; confía en él, y él vendrá en
tu ayuda.
Deja
el enojo, abandona el furor; no te enojes, eso empeora las
cosas.
Guarda
silencio ante el Señor; espera con paciencia su ayuda.
No te
irrites por aquel que triunfa, o hace planes malvados.
Confía
en el Señor, haz lo bueno. Mantente fiel. Ama al Señor y él
cumplirá tus deseos más profundos
(Salmo
37:-3-9)
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El Señor es mi pastor, nada me faltará. Me hace descansar en
verdes pastos, me conduce a las tranquilas aguas, me da nuevas
fuerzas y me lleva por caminos rectos.
Aunque
pase por el más oscuro de los valles, no temeré peligro alguno,
porque tú estarás conmigo. Tu vara y tu callado me dan confianza..
Tu bondad
y tu amor me acompañan a lo largo de mis días, y en tú casa,
Oh Señor, por siempre viviré.
(Salmo
23)
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